Un abrazo explica el radicalismo de Qatar

De Souad Sbai

El abrazo público entre el emir de Qatar Tamim bin Hamad al-Thani y el predicador islamista líder mundial de los Hermanos Musulmanes, Yusuf al-Qaradawi, elimina cualquier duda sobre las acciones y los objetivos de Qatar en Europa. Es un escándalo que la Comunidad Internacional cierre los ojos ante ciertas actividades que podrían costarnos muchísima sangre.

El emir y el predicador; una historia con dos personajes: el emir de Qatar Tamim bin Hamad al-Thani y el carismático líder mundial de los Hermanos Musulmanes Yusuf al-Qaradawi. Del primero sabemos mucho pero lo que más nos interesa es su actividad -la de él y la de su familia comenzando por su padre- de apoyo y financiación a los mayores movimientos terroristas de los últimos diez años. Gasta cantidades ingentes de dinero propagándose  por todo el mundo. Invierte su dinero en el fútbol, en instalaciones turísticas, en escuelas, hospitales, universidades y compra barrios enteros. También en Italia…

Del segundo personaje se sabe muy poco porque cuando su figura salió a la luz se hizo todo lo posible para no contar su historia, para no delinear las características del predicador extremista que fomenta el odio y el yihadismo. Nadie recuerda que en 2011 fue él el encargado de iniciar la ardiente oración del viernes en la Plaza Tahrir en Egipto, manifestando claramente que para adueñarse de la protestas estaban los Hermanos Musulmanes con su carga de radicalismo; y nadie se puede acordar de esto porque los medios de comunicación estaban demasiado ocupados en derrocar a los países árabes. Fue el triunfo, afortunadamente efímero, de Dawa; la victoria del proselitismo al máximo nivel.

Nadie recuerda esto porque ningún canal de televisión se atrevió a transmitir esas imágenes y porque ningún periódico osó hablar de ello. En cambio en la cadena de televisión Al Jazeera, propiedad de Qatar, Qaradawi justifica a la yihad y a los kamikazes. Qaradawi, un hombre tiene prohibida la entrada en Estados Unidos y en Gran Bretaña debido a sus convicciones y a sus actividades.

El hecho es que estos dos señores, el emir y el predicador, hace dos días se sentaron en la misma mesa durante una cena al final del día de Ramadán. En ese encuentro hubo un gesto que ha quedado inmortalizado para la posteridad: un abrazo que podría definirse casi paternal pero cuya verdadera naturaleza es venenosa.

Pero esto no lo sabemos gracias a los periódicos o la televisión occidental, sino a los tweets algunos Consejeros estadounidenses escandalizados, incluido un antiguo colaborador del senador Ted Cruz, quien después de ver (y publicar) estas imágenes ha decidido abandonar Qatar y romper cualquier relación con Doha. “He perdido la confianza en que tengan la intención de cambiar”, escribe uno de ellos en Twitter. ¿Cambiar? Es sorprendente que todavía haya alguien que se crea la fábula de un Qatar comprometido en la lucha contra el terrorismo; especialmente teniendo en cuenta que Qatar no ha dejado ni un sólo día de ayudar y apoyar a todos los movimientos inspirados en el proselitismo y en el yihadismo en el mundo árabe y en Occidente.

¿Cómo es posible que Qatar continúe autodefiniéndose como un país que no financia y que no apoya el terrorismo? ¿Cómo es posible que Qatar se autodefina como una nación que la lucha contra el radicalismo y el proselitismo yihadista de los Hermanos Musulmanes? Y, sobre todo, ¿cómo es posible que la Comunidad Internacional no se avergüence de seguir teniendo relaciones con Qatar en lugar de aislarlo como hicieron Bahrein, Egipto, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos para cortar los puentes del radicalismo? ¿Cómo es posible que no se le considere directamente responsable de cada ataque, de cada gota de sangre derramada en suelo europeo?