La otra mitad de ISIS: las células de mujeres-terroristas

De Souad Sbai

Tres ciudadanas británicas que habían creado una célula terrorista del Estado Islámico estaban preparando atentar contra el British Museum de Londres. Sus planes fueron descubiertos y ellas han sido arrestadas antes de convertirse en las autoras de una masacre de turistas.

ISIS siempre ha tenido un amplio espacio reservado para mujeres yihadistas, como las de la brigada Al Khansa en Siria.

Hace unos meses, el Centro Studi Averroè de Roma organizó una conferencia sobre el fenómeno llamado “yihadismo femenino”; un asunto poco claro, casi desconocido pero que es una realidad profundamente consolidada . Un encuentro lleno de significado que cada día se enriquece con una nueva pieza.

Hace unos días una nueva noticia: el Tribunal Penal de Londres ha condenado a tres ciudadanas británicas, todas pertenecientes a la misma familia, que habían creado una célula femenina del ISIS en Gran Bretaña. Según informan los medio de comunicación británicos, las tres mujeres estaban planeando ejecutar un atentado contra el British Museum: el objetivo eran los turistas que abarrotan el famoso museo todos los días del año.

Los servicios secretos británicos “atraparon” a las tres mujeres. Varios agentes se infiltraron entre los yihadistas del ISIS y comprobaron que sus sospechas no eran infundadas ya que las tres mujeres, reclutadas por el ISIS a través de Internet, pretendían viajar a Siria para unirse a las filas del ISIS.

“Las yihadistas”: un fenómeno al que los medios de comunicación no dan la importancia que merece.

No podemos olvidar a la “brigada Al-Khansa” que nació en Raqqa cuando el ISIS estaba en la cima de su poder, es decir, el nacimiento de la policía religiosa femenina; el grupo de mujeres elegidas en el territorio del Estado Islámico destinado a controlar a las mujeres que residen en ese territorio obligándolas a respetar y a cumplir rigurosamente los preceptos fundamentalistas del ISIS. Miles de normas que deben respetar: desde la obligación de llevar el niqab hasta la prohibición de salir a la calle solas.

Por no hablar de las foreign fighters europeas. La combatiente extranjera más famosa es la italiana Maria Giulia Sergio “Fátima” quien se convirtió en yihadista en Italia tras casarse con un extremista. Posteriormente, Fátima viajó a Siria y allí encontró su muerte. Pero hay muchas más foreign fighters, como la francesa Melina Boughedir, quien actualmente se  encuentra en una prisión de Irak tras ser condenada por el Tribunal de Justicia iraquí a cadena perpetua por pertenecer al grupo yihadista. La mujer viajó a Irak para combatir en las filas del ISIS, no se sabe si influenciada y animada por su marido o, tal y como dicen los documentos judiciales, por elección propia tras haber sido sometida a un intenso proceso de radicalización.

Las mujeres juegan un importante papel en el yihadismo internacional. No son solamente las mujeres de mártires y milicianos; son auténticas cabezas pensantes que gestionan la red yihadista en Medio Oriente y especialmente en Europa. Mujeres que todavía hoy siguen moviendo los hilos de lo que aún queda de este mecanismo, en colaboración con la red de proselitismo de los Hermanos Musulmanes y con los centros salafistas existentes en toda Europa.

Su habilidad para infiltrarse en la sociedad ha conseguido que durante mucho tiempo estas mujeres fueran prácticamente invisibles a los ojos de las autoridades y de los medios de comunicación. Gracias a esto pudieron dar vida al fenómeno del “yihadismo feminista”. Un fenómeno que a pesar de ser un factor decisivo en la lucha contra el radicalismo internacional aún es un terreno inexplorado.