El terrorismo en Italia existe. Estas son las pruebas vivientes

de Souad Sbai

Catorce hombres arrestados, 11 sirios y 3 marroquíes y un flujo de dinero que financiaba las actividades de yihadistas en Siria e Iraq que se ha sido destruido.

La última operación contra el terrorismo en Italia demuestra la existencia de una organización infravalorada por razones políticas:  convenía porque Al Nusrah luchaba contra Assad.

Catorce hombres arrestados – once sirios y tres marroquíes – y un flujo de dinero destinado a financiar las actividades yihadistas en Siria e Iraq que ha sido destruido. Una operación de gran importancia llevada a cabo en varias regiones italianas, coordinada por la Fiscalía Antimafia y Antiterrorismo de la República Italiana y llevada a cabo por la Policía y por la Guarda di Finanza, que ha conseguido desmantelar una red ramificada y eficientemente organizada que financiaba las actividades de los yihadistas en Siria e Irak, concretamente al Frente Al-Nusra.

Un vertiginoso flujo de dinero, mediante el sistema de envío de dinero Hawala, circulaba libremente entre Lombardía y Cerdeña a través de dos células yihadistas con enlaces a otros muchos países europeos y no europeos. Hablamos de más de 2 millones de euros divididos entre blanqueo de dinero y financiamiento del terrorismo en Siria. La red financiera estaba compuesta por un conjunto de transferencias monetarias ilegales a través de las cuales establecieron un canal seguro para blanquear dinero.

Una gran parte del dinero estaba destinado a la milicia Al-Nusra, cuyos afiliado fueron arrestados en Italia. Financiación dirigida justamente hacia el frente yihadista que durante años Occidente ha “justificado”  y ha considerado como la “oposición” porque al fin y al cabo, lo único importante era conseguir el objetivo, es decir, la caída del gobierno sirio.

Esto por sí solo es suficiente para entender cómo este peligro y sus venenosas y peligrosas ramificaciones han sido infravaloradas de una manera incomprensible, a pesar de las peticiones y denuncias por la cercanía de Al-Nusra con el radicalismo internacional, incluidos los Hermanos Musulmanes y los salafistas más crueles, cuyos seguidores están actualmente activos en Siria e Irak.

Es increíble la facilidad con la que estos grupos mueven todo tipo de bienes fuera de los canales legales; enormes cantidades de dinero que viajan de una parte de Europa a otra y desde Europa a los teatros de la yihad en Medio Oriente. Sin olvidar la complicidad, las amistades articuladas en cada país y la explotación económica del tráfico de migrantes en la ruta de los Balcanes.

Uno de los detenidos explicó durante la investigación a un infiltrado su forma de actuar: una vez abierta la ruta, dos de los miembros de la organización se trasladaron a Hungría para manejar el tráfico de migrantes; los automóviles fueron comprados en Italia a través de sus contactos y los conductores eran tanto extranjeros como italianos. Cuando uno de los conductores era arrestado en Austria pasaba dos meses en la cárcel y después volvía a salir a la calle.

Las repercusiones de esta operación en el frente yihadista deberán evaluarse a lo largo del tiempo pero hay dos elementos a los que es necesario prestar especial atención: en primer lugar, las detenciones en Sácer nos hacen ver que hay que vigilar la situación existente en Cerdeña y concretamente en Sácer, dado que en la prisión de dicha ciudad se encuentran muchos de los yihadistas más peligrosos del mundo, quienes a su vez radicalizan a los otros presos. En segundo lugar, hay que acabar de una vez por todas con estos flujos de dinero; no se puede consentir que en Europa exista un sistema de envío y recepción de dinero que no tiene ningún tipo de control. No es comprensible que tras las detenciones ejecutadas en la ruta de los Balcanes, esta no haya sido cerrada militarmente de inmediato.

Una operación, aunque sea de gran envergadura como esta, no es suficiente para detener al yihadismo; para ello es necesario secar los pozos desde la raíz. Sin dinero, sin yihad. El terrorismo yihadista en Italia existe y ahora esto es una realidad indiscutible.