Qatar “rompe” el Cuerno de África: el caso Somalia y la estabilidad del pueblo somalí

De Souad Sbai

El conflicto entre las dos almas del mundo árabe se traslada a El Cuerno de África. En un lado encontramos a los Emiratos Árabes Unidos, con Abu Dhabi a la cabeza junto a Arabia Saudita, Egipto y Bahréin que trabajan incesantemente contra el terrorismo internacional y el proselitismo yihadista; en el otro lado está Qatar, respaldado por Irán , acusado de financiar el terrorismo y el yihadismo a través de las instituciones caritativas y organizaciones benéficas que tiene repartidas por todo el mundo.

El primer síntoma de ‘reubicación’ del enfrentamiento se produjo el año pasado cuando Famarjo, el presidente de Somalia, rechazó la petición de romper las relaciones con Qatar eligiendo adoptar una posición neutral tanto con Arabia Saudita como con Qatar.

Posteriormente, a fines del pasado marzo, Eritrea acusó a Qatar y Sudán de haber desplegado sus cazas en la frontera y de haber financiado una nueva base yihadista. El gobierno de Eritrea acusó abiertamente a Doha de financiar a los seguidores del religioso radical islámico Mohammed Jumma.

Una acusación digna de mención dado que en el comunicado emitido por el gobierno de Eritrea se habla abiertamente de “una zona oculta destinada a organizar actividades políticas y militares y al entrenamiento de sus militantes”. La financiación de sus actividades -explica el comunicado- está garantizada por la embajada de Qatar en Jartum “. El gobierno de Eritrea también afirma que Qatar envió tres aviones de combate Mig a las fuerzas de defensa de Sudán desplegadas en Kassala, en la frontera entre Eritrea y Sudán. Un cuerpo de seguridad que estaba bajo la dirección de dos qataríes y un etíope.

Otra pieza fundamental en esta partida de ajedrez dentro del mundo árabe es la prohibición al operador portuario de Dubai DP World de trabajar en Somalia con la excusa de que la compañía el año pasado firmó un acuerdo con la región separatista de Somalilandia. Un acuerdo que fue declarado nulo ya que para Mogadishu significaba la violación de la integridad territorial somalí. Otro dato a tener en cuenta es que los Emiratos Árabes Unidos hayan decidido cerrar su programa de entrenamiento que desde 2014 formaba a las fuerzas armadas somalíes.

El enfrentamiento entre varias almas del mundo islámico y árabe se está volviendo cada vez más asimétrico y está siguiendo el patrón de lo que para los analistas coetáneos a la Guerra Fría era la normalidad: no atacan directamente sino a través de diversos hervideros de tensión en áreas marginales.

La política expansionista de Qatar existe sin duda alguna. Especialmente a través de sus organizaciones benéficas y programas de financiación masiva, Doha, gradualmente está metiendo sus manos en áreas del mundo árabe y occidental cada vez más importantes. Por su parte, desde Riyadh, Dubai y  sus aliados, están decididos a impedir que Qatar se convierta, junto con Irán, en el actor principal de la región y a erradicar definitivamente los fondos destinados al yihadismo internacional.